Feministas, feminazis y ‘femichistas’… Y solo una tiene que ver con el feminismo

El feminismo está de actualidad… para bien o para mal. Mientras las mujeres se levantan en armas (dialécticas) para reivindicar sus derechos y ocupar el papel que les corresponde en la sociedad, el término feminismo es arrastrado por los suelos por algunas de ellas y también por el patriarcado más recalcitrante. Para empezar es importante tener claros los conceptos. Definición de feminismo: “Es el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”. Y ahora viene cuando se lía…

Generalmente tendemos a mirarnos nuestro propio ombligo, analizar nuestro caso particular, nuestro entorno reducido. Y si no vemos desigualdad, entonces la desigualdad no existe. Bien, el hecho de que la mujer sigue siendo un ciudadano de segunda (o tercera, o cuarta…) en buena parte del mundo es algo incontestable: matrimonios concertados, ablación de clítoris, prohibiciones de carácter legal y moral solo para los cromosomas XX… Hasta ahí, todo lo tenemos claro, ¿verdad? Pero, al margen de esto, hay situaciones más sutiles, pero igualmente importantes que demuestran que seguimos viviendo en un mundo hecho por y para hombres. ¡Y nosotras (no todas) nos rebelamos!

El reino amenazado…

En medio de esta situación, parte de nuestros queridos machos sienten amenazado su reinado de testosterona y esgrimen un primer argumento (por llamarle de algún modo) irrefutable: “Si queréis igualdad de derechos, no se puede favorecer a la mujer en detrimento del hombre”. Precioso a la par que demagógico, muchachos… ¿Y qué ha pasado durante todos los siglos que se ha mermado los derechos de las féminas en favor de los vuestros? ¿Dónde estabais? Cri, cri…

Es curioso comprobar cómo piden equanimidad SOLO cuando se pretende tocar su feudo y más curioso aún que esto lo hagan mujeres. Sí, el machismo no es solo cosa de hombres. Para la información de todos y todas diré que para conseguir una igualdad efectiva hay que ejercer primero una discriminación positiva que equilibre la situación. Es fácil de entender: no se puede cambiar unos usos establecidos durante lustros sin un empujoncito legal o social que ayude a que sirva de presión a la clase dominante para equilibrar la balanza.

Me gusta también la negativa de alguno/as para implantar un lenguaje inclusivo. Pues siento informar a los cazadores de ñúes y a las guardianas de la cueva que el lenguaje es CLAVE para la transformación de una sociedad. El masculino tomado como neutro es uno de los primeros síntomas de la sociedad masculinizada que siempre ha imperado. Los hombres eran quienes tenían voz y voto en TODO, es normal que se use el masculino para referirse a la generalidad. Claro y meridiano. Ahora que la igualdad va tomando forma, las mujeres queremos sentirnos incluidas en el lenguaje, con nuestro propio género. Nos sentimos representadas, escuchadas y tenidas en cuenta cuando se utiliza el femenino para referirse a nosotras. ¿Qué es lo que molesta de esto? A mí no me molesta que se diga: ciudadanos y ciudadanas, abogados y abogadas… ¿Por qué a algun@s sí? Es maravilloso poder utilizar toda la riqueza de la gramática.

Tres términos a estudiar

El tema es muy extenso, pero hay otra cosa crucial: en el feminismo no cabe todo. Para mí y es mi opinión personal porque este es un artículo de opinión, hay tres términos que definen lo que está pasando actualmente con el movimiento feminista y que no son para nada lo mismo aunque coincidan en ciertas cosas.
Feminista: Mujer que lucha por la igualdad de derechos, simple y llanamente. Y una feminista está en contra de cualquier machismo, venga de donde venga.
Feminazi: Mujer que dice luchar por la igualdad de derechos basándose en el odio al hombre o la supremacía de la mujer con respecto al hombre (de ahí lo de nazi). Vamos mal… Un apunte para ellas: todos y cada uno de los hombres no son seres demoniacos y todas y cada una de nosotras tampoco somos ángeles de luz. Por no mencionar lo de los gallos violadores… y otras perlitas.
Feminichista: Término acuñado por mí para definir a las mujeres que dicen ser feministas, pero luego adoptan roles que son básicamente machistas y que vuelven a poner a las mujeres en la casilla de salida. (Atención, decir que un hombre que se ocupa de los niños y la casa mientras ella trabaja es un flojo, es un argumento machista, porque se presupone que él tiene la obligación de trabajar para mantener a su esposa y a la familia).

Tres términos, tres reacciones

Y para verlo con un toque de humor, voy a poner algunas situaciones sencillas con las distintas reacciones de estos tipos. Es un ejercicio simple pero bastante clarificador.


1-Los hijos.
Feminista: Hay que compartir las tareas en cuanto a la crianza de los hijos y en caso de separación lo deseable es obtener una custodia compartida, porque él tiene el mismo derecho que yo a ejercer su paternidad. Los hijos no son propiedad de las madres. Nosotras también trabajamos y queremos desarrollarnos como personas independientes.
Feminazi: Los hijos, para mí, porque los hombres NUNCA estarán capacitados para educar en la igualdad. Nosotras sí, que somos expertas hasta en física de protones…
Femichista: Los hijos siempre están mejor con las madres, los padres no están para eso, son un desastre, los pobres, pero bueno al menos que ME AYUDE con ellos cuando lo necesite. Flaco favor os y nos hacéis…


2-Una cita amorosa:
Feminista: Vamos en igualdad de condiciones y sin roles establecidos. ¿Que tú me abres la puerta? Bien. ¿Que te la abro yo a ti? Bien. ¿Que pagamos a medias? Bien. ¿Que pago hoy yo y otro día tú o viceversa? Bien también. ¿Que me dices que estoy guapa? Pues gracias. ¿Que te lo digo yo a ti? Dame las gracias tú…
Feminazi: Si me abre la puerta es un machista ¡porque tengo manos y no soy tonta! Si hace ademán de invitar a la cena es machista porque yo puedo pagar; si me lanza un piropo es un machista porque me está cosificando… ¡Qué pereza, de verdad! El machismo va mucho más allá, relajad la raja un poquito, queridas.
Femichista: Espero que invite, los caballeros siempre DEBEN pagar en una primera cita. Si no paga y no me agasaja de este modo es que no está interesado. ¿En serio?

3-Utilización de la imagen propia…
Feminista: Una mujer tiene derecho a mostrar su cuerpo como desee, sin que ello suponga ser catalogada como moralmente distraída (por decirlo finamente). Una mujer puede adoptar roles anteriormente catalogados como masculinos sin que eso afecte negativamente a su imagen o menoscabe su condición de mujer. Es decir, posa en bikini en Instagram si quieres; da el primer paso en el ligoteo y no esperes a que sea él si te place; di tacos si te apetece y ponte escotazo. Nos rebelamos contra la imposición que se nos hace para que nos portemos como buenas chicas y decentes para ser aptas.
Feminazi: Hago lo que quiero con mi cuerpo. Me muestro desnuda, pero si algún hombre hace algún comentario sobre mi desnudez, por nimio y absurdo que sea, le tacho de violador, de misógino o de verme como un mero objeto sexual.
Femichista: Una mujer puede hacer lo que quiera, pero NO debería exhibirse de esa manera porque da mala imagen…. Esta postura es mucho más extendida de lo que pudiera parecer; seguimos imponiéndonos cánones de moral anticuadísimos.

Un poco de sororidad, chicas, apoyémonos las unas a las otras y no seamos nuestras peores enemigas. Si alguna no sabe lo que es sororidad, recomendamos buscarlo en la RAE, que luego hay malentendidos….

Publicado por maitetorrente

Periodista, apasionada de la escritura, la moda, la belleza, la literatura, el rock, los tatuajes... Madre de una princesa, trabajadora entusiasta y alma emprendedora.

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